Rosas en el patio

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La elección de las variedades es importante. Hay cientos de tipos distintos de rosas, pero aquí vamos a limitarnos a las de crecimiento bajo, algunas de las cuales se crían especialmente para ser cultivadas en los patios.

Son especies cortas pero vigorosas. Con una masa de flores en forma de racimo que a menudo cubren toda una mata y que florecen durante los meses de verano. Busca en los catálogos de rosas las secciones encabezadas con la palabra “Patio” y “Miniatura” y limítate a las plantas que alcancen entre 30 y 45 cm, de altura.

Puedes cultivar variedades más altas, especialmente las que crecen en forma de racimo (Floribunda) pero ten en cuenta que cualquier rosa más alta de 90 cm, será demasiado vigorosa para un contenedor y demasiado voluminosa para plantarla en los espacios libres del pavimento.

La ubicación

La mayor parte de las rosas prefieren tener sol; un patio o terraza orientado al sur con un muro posterior, es la ubicación perfecta para tu jardín de rosas.

Un poco de sombra durante el día no las perjudicará en absoluto, y puedes proporcionársela colocando estratégicamente algunos ejemplares grandes de otras plantas. Evita los lugares donde sopla mucho viento, pero si no es posible, erige una pantalla protectora de cristal.

Los contenedores

Los contenedores deben tener por lo menos 23 cm, de profundidad, incluso para las rosas enanas o de lo contrario la raíces quedarían amazacotadas, esta medida se asegura que la planta podrá extenderse lo necesario para garantizar un crecimiento sano y vigoroso.

Macetas grandes, jardineras, plantadoras, recipientes verticales en forma de urna, cuba o cisterna, son los contenedores más indicados; las cajas de madera y los barriles también son adecuados, al igual que los clásicos contenedores hechos con figuras esculpidas, en los de flores destacan de modo soberbio.

Como plantar tus rosas

Usa un compost de maceta a base de tierra. También puedes usar un compost a base de turba, pero en este caso necesitarás alimentar a la planta con más frecuencia durante los meses de verano (y es menos indicado con los contenedores de plástico ligeros de peso).

Cubre la base del contenedor con una capa de material de drenaje (guijarros, cascajos de maceta, mortero o poliestireno expandido), y pon los contenedores sobre un par de ladrillos para que el agua pueda salir sin problemas.

Las rosas pueden plantarse en contenedores en cualquier época del año, aunque la primavera es la estación más indicada. Empieza con un contenedor de unos 23 cm de diámetro. Coloca la masa de raíces a unos 5 cm del borde del contenedor sobre un lecho de compost y rodéala con éte presionando ligeramente por todas partes.

Ve añadiendo más compost hasta que este unos 2,5 cm, más alto que la masa de raíces, con lo que quedarán otros 2,5 cm de espacio para el riego entre la superficie del compost y el borde del contenedor.

Presiona ligeramente con las manos para nivelar la superficie. La distancia entre una planta y otra depende en cierto modo de la profundidad del contenedor. Si usas un recipiente comparativamente poco hondo y largo, deja unos 30-38 cm, entre planta y planta.

En otros casos dependerá del tipo de rosa y hasta qué punto vaya a crecer, en caso de duda deja tanto espacio a los lados como alta sea la rosa. Las rosas normalmente deben cambiarse de contenedor cada 4 años.

Si plantas rosas en espacios libres del pavimento remueve un poco la tierra y, tres semanas antes de plantar, aplica un fertilizante genérico. Justo antes de plantar, añade también un fertilizante más específico para rosas a base de algas, por ejemplo. Ello ayudará a que las rosas crezcan bien y mantendrá el suelo en buenas condiciones.

Si están en el suelo o en contenedores riégalas inmediatamente después de plantarlas.

 

Riego, alimentación y cuidados

Durante la estación de crecimiento hay que regar y alimentar a las plantas. En verano, deberás regar los contenedores a diario. Riega hasta que el compost quede empapado y deja que el agua sobrante salga por los orificios de drenaje de la base.

Las rosas plantadas en el pavimento necesitan menos riego. Pon un fertilizante especial para rosas en un compost a base de turba unas diez semanas antes de plantar, o sigue las instrucciones del fabricante.

Las rosas plantadas en un compost para maceta y en el pavimento no necesitarán ser alimentadas hasta la primavera y deberán serlo de nuevo a principios del verano. Use un fertilizante para rosas rico en potasio. También puede echar fertilizante líquido en el agua.

Las rosas de patio deben tener siempre un aspecto inmaculado, así que la eliminación de las partes marchitas es esencial durante toda la estación de floración, lo que estimula a la planta a florecer aún más. Los tallos rotos y las hojas marchitas o mustias deben eliminarse enseguida.

La poda

Solamente es necesaria una poda ligera, que debe hacerse a principios de la primavera. Corta cualquier ramita muerta o seriamente dañada en la que la corteza esta pelada o agrietada, y elimina cualquier retoño de aspecto mustio o débil.

Si la mata está muy llena de nuevos brotes, elimina algunos para que los que quedan dispongan de un poco más de espacio y de luz; el centro debe quedar bastante despejado. A medida que la planta vaya haciéndose mayor, corta uno o dos de los brotes más antiguos casi a nivel del suelo para estimular la aparición de nuevos brotes fuertes y sanos.

La elección del contenedor

Este es un punto crucial tanto para las verduras como para las frutas. La profundidad es de la mayor importancia, aunque las bolsas de cultivo constituyen una excepción.

Algunas verduras pueden cultivarse en cantidades de compost relativamente poco hondas; otras requieren mayor grosor, y unas cuantas, de ellas, las que tienen las raíces más largas, necesitan realmente mucho grosor y, en consecuencia, es preferible plantarlas en cubas. El diámetro del contenedor también es importante, en general cuanto mayor sea el contenedor, mejor se cultivarán en él las verduras.

En el caso de las especies de raíces cortas, como las alubias, las judías verdes, la escarola, algunas lechugas y los tomates pequeños se requiere una maceta de 15 cm de diámetro por cada planta mientras que las zanahorias, el ajo y los rábanos pueden cultivarse varios en un mismo recipiente, y la cantidad dependerá del tipo particular de verdura que se trate.

Las alcachofas chinas pueden, en teoría cultivarse de dos en dos o de tres en tres en un mismo recipiente, pero en la práctica crecen mucho y es mejor poner una sola por recipiente; no son una de las especies más frecuentes en un jardín, pero crecen tan bien y son tan deliciosas fritas que vale la pena incluirlas en cualquier selección.

Una segunda categoría, que podríamos calificar de “moderada”, y en la que entran la berenjena, la berza, la patata y el tomate requiere un recipiente de 23 cm, de diámetro por planta: pepino y calabacín prefieren recipientes de 23 cm.

Entre las verduras que no pueden cultivarse en contenedores están el Topinambur o Aguaturma y el Maíz Dulce, que son demasiado altos: Los espárragos, las Coles De Bruselas, la Col Rizada y el Brócoli, la Coliflor y los Puerros, pero estas especies no son tan grandes y además dan fruto en otras épocas del año que pueden considerare difíciles.

Entre las verduras que no se cultivan normalmente en contenedores se cuentan el apio, el nabo, la col de china, la endibia, el hinojo, el colinabo y el nabo sueco. En jardines de terraza, patios y algunos balcones, se pueden preparar lechos de cultivos en el suelo, forre los lechos con tela de plástico y confine el compost con tablas de madera, bloques de turba o red metálica y prepare una capa de drenaje, de entre 2,5 y 5 cm, de grosor, con polietileno expandido o cascajos de maceta.

Las bolsas de cultivo son una forma de contenedor muy conveniente, en las que un compost especial palía la falta de profundidad. Su forma horizontal proporciona más espacio para el compost, en relación a la profundidad, que los contenedores convencionales.

Allí donde el espacio sea un problema serio, pruebe alternativas verticales a los contenedores horizontales, como grandes cajas con gradas o una estructura en forma de A.

Condiciones adecuadas

Las verduras se cultivan mejor cuando el sol es abundante. Esto es especialmente cierto cuando se cultivan en contenedores, en cuyo caso necesitan toda la ayuda que pueden recibir.

Si no se puede disponer de sol en abundancia, trata de plantar espinacas, rábanos o remolacha ya que es improbable que otras especies crezcan bien además de ser fácilmente atacadas por los parásitos.

El tipo de compost a utilizar puede ser tanto uno a base de turba en cuyo caso es conveniente aplicar un fertilizante líquido regularmente desde el primer momento y durante toda la vida de la planta, o uno a base de tierra en función del tipo de contenedor que se utilice.

Si usas un compost a base de tierra no requieres alimentar adicionalmente a la planta con fertilizantes, aunque ello depende de la calidad de tierra: si de todos modos es preciso hacerlo, empieza a mitad de la vida de la planta.

La mayor parte de las verduras se cultivan a partir de semillas entre las que puedes empezar a plantar en forma de plántulas, tubérculos o esquejes cuentan la alcachofa, el ajo, las cebollas y las patatas.

Si tienes problemas para encontrar semillas muchas verduras pueden comprarse en forma de plántulas en primavera. Cómpralas en abril y junio en los Garden Center, aunque naturalmente puede darse el caso de que no encuentre todas las especies que busques.

La parte más difícil a la hora de cultivar con éxito verduras en contenedores es el principio. Babosas y caracoles devoran las plántulas en cuanto brota, por lo que posiblemente tendrás que sembrar las semillas en pequeñas macetas individuales y trasplantarlas cuando hayan superado la fase de plántula; pero incluso entonces tendrás que vigilarlas atentamente.

Las semillas germinan mejor en condiciones de calor y humedad y preferiblemente a oscuras si las haces germinar en casa o usando un propagador.

Regar regularmente es algo esencial. Las verduras que reciben poca agua acaban siendo duras, fibrosas y amargas, quebradizas y pequeñas: se entiende pues, que el jardinero aficionado a las verduras no tiene apenas tiempo de descansar durante los meses de verano.

Entre los parásitos a vigilar se cuentan los pulgones verdes y negros (en las judías) y las cochinillas, los arañuelos rojos y las orugas (en la familia de la col, para acabar con ellos usa un insecticida con Permethrin.

Babosas y caracoles atacan a todas las especies, pero es muy fácil recogerlos y tirarlos por la tarde, justo antes del anochecer, que es cuando suelen salir a comer. El moho gris puede ser un problema en los veranos fríos y húmedos y el Mildiu en los más secos aplica en ambos casos un funguicida sistemático a base de Benomilo.

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