La Saintpaulia o Violeta Africana

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  • Familia: gesneriáceas
  • Nombre común: violeta africana

Las Violetas Africanas se cuentan entre las plantas de interior de más interés. Su facultad de producir abundantes flores de vivos colores prácticamente en cualquier época del año ha contribuido a que sean muy apreciadas en todo el mundo.

El género comprende una docena de especies perennifolias originarias del África central; entre estas solo algunas presentan interés para los apasionados de las plantas de interior.

Los botánicos han desarrollado variedades que florecen abundantemente y que, en condiciones idóneas de cultivo, sobre todo buena luz, calor uniforme y humedad, pueden continuar creciendo y produciendo flores durante todo el año.

Técnica De Cultivo

Las Violetas Africanas crecen bien metidas en macetas algo pequeñas y llenas de un compost no calcáreo a base de turba.

Primavera y verano

Se trasplantan en primavera solo si las raíces han ocupado completamente el espacio disponible, hasta utilizar macetas de 13-15 cm, de diámetro. Luego se cambia de maceta solo cada 2 años, en abril.

Las grandes variedades colgantes se cultivan preferentemente en cestos colgantes. A lo largo del año hay que ir eliminando las flores mustias y las hojas estropeadas. Procurando cortar todo el pecíolo y no dejar restos que puedan difundir la marchitez.

La planta florece cuando la temperatura se mantiene en torno a los 18-24° C; es muy importante evitar los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire; la planta debe estar en una posición muy iluminada, pero no directamente al sol, porque podrían quemarse tanto las flores como las hojas.

Las Violetas Africanas crecen bien incluso con luz artificial: si se desea cultivarlas exclusivamente con esa clase de luz, hay que utilizar fluorescentes de 40 vatios durante unas doce horas al día.

Las Violetas Africanas son muy sensibles a los daños provocados por exceso de riego, hay que humedecer bien el compost y luego esperar a que la capa superficial del mismo se seque antes de regar de nuevo. También es muy importante no mojar las hojas o de lo contrario quedarán marcadas.

El mejor modo de regar a las Saintpaulias es poniendo la en un recipiente poco hondo lleno de agua y dejarlo allí hasta que el compost este bien empapado y luego dejar escurrir el agua sobrante.

Las Violetas Africanas, aunque sean pequeñas, son plantas más bien exigentes en cuanto a elementos nutritivos se refiere, y consumen rápidamente aquellos que contiene el compost, por lo que hay que añadir un fertilizante líquido al agua de riego cada 3 semanas.

Una elevada humedad atmosférica es esencial para la vida de las plantas, el mejor modo de crear humedad necesaria es poner la maceta sobre un plato lleno de guijarros mojados.

Otoño e invierno

La temperatura debe estar entre los 16-18° C, y nunca bajar por debajo de los 13° C; se aconseja cultivar la planta en las mismas condiciones ambientales indicadas para primavera-verano. La planta debe estar en un lugar bien iluminado, pero no directamente al sol.

Debe regarse solo cuando este seco, poniendo la maceta en un recipiente lleno de agua hasta que la superficie del compost se vea húmeda y luego dejarla escurrir. Se alimenta cada 3-4 semanas y se asegura una humedad regular.

Multiplicación

El método más sencillo para reproducir las Violetas Africanas es la multiplicación por esquejes foliares. En abril-mayo se arrancan unas hojas enteras, con su pecíolo, se cortan estos a una longitud de unos 2,5-4 cm. desde la juntura de la hoja y se plantan en un recipiente lleno de compost a base de turba, de modo que la lámina foliar este al nivel de la superficie del compost.

Se mete el recipiente en un propagador o en una bolsa de plástico transparente y se deja en un ligar ligeramente sombreado, a unos 18-21° C, de temperatura.

Al cabo de unas 6 semanas aparecen las nuevas plántulas; durante las 4 semanas siguientes se van destapando durante períodos cada vez más prolongados, se riegan lo suficiente para evitar que el compost se seque completamente y se añade al agua un poco de fertilizante líquido una vez por semana.

A continuación, se trasladan con cuidado las plántulas a unas macetas individuales y se tratan como plantas adultas.

Una alternativa, que incluso presenta mayores garantías de éxito, es la de hacer que los esquejes echen las raíces en un vaso de agua, de modo que la base de las hojas roce apenas la superficie del agua; los esquejes deben dejarse al calor y en un lugar ligeramente sombreado. Al cabo de 2-3 semanas empiezan a formarse raíces y asomar las plántulas.

 

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