Las Bromeliáceas

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Características

Las Bromeliáceas pueden dividirse en dos grupos: las Epífitas que crecen en las ramas de los árboles y el de las terrestres, que tienen sus raíces en el suelo. La mayor parte de las Bromeliáceas cultivadas como planta de interior son epífitas, aunque muchas pueden adaptarse bastante bien a una maceta, con excepción de la Tillandsia.

De todos modos, su forma natural de alimentarse es siempre la misma ya que las raíces les sirven para agarrarse al suelo.

Dado que los nutrientes los absorben, gracias a la humedad, a través de las hojas, hay que procurar sobre todo que vivan en un ambiente húmedo y cálido y sobre todo que nunca les falte el agua en el centro de la copa de cada roseta de las hojas.

Echa el agua del riego en esta copa mejor que en el compost, aunque este debe estar siempre húmedo. Si la copa se mantiene llena durante mucho tiempo, basta rociar con agua las hojas.

Las Bromeliáceas florecen solamente cuando son adultas, a partir de los dos o tres años, por lo que si su ejemplar es joven tendrás que esperar un poco. Las flores a veces crecen semiocultas en el interior de la roseta y más a menudo forman largas inflorescencias que pueden estar rodeadas de brácteas hasta el punto de parecer espigas.

Son pequeñísimas y sus colores van del amarillo al rosa claro, del azul a la púrpura violácea; las brácteas pueden ser del mismo color o no y alcanzar notables dimensiones. Las Bromeliáceas pueden florecer en cualquier época del año y aunque las flores duran poco, las brácteas son muy duraderas.

Como cuidarlas

Con excepción de la Ananas Comosum Variegatus, que produce el delicioso fruto exótico (piña americana) de todos conocido, y de la Crypthanthus, plantas ambas terrestres y que prefieren la cálida y fuerte luz del sol, el resto de las Bromeliáceas prefiere una luz difusa sin exposición al sol. Estas condiciones se parecen mucho a las imperantes en su hábitat natural selvático.

Las Bromeliáceas aman una temperatura medianamente cálida no inferior a los 13°C, pero pueden llegar a necesitar más calor hasta los 24°C, para la floración.

Cuando las brácteas empiezan a formarse y a asumir colores cada vez más oscuros, señal de que la floración es inminente; por lo tanto, es buena norma poner la planta en un lugar especialmente cálido durante varias semanas, sin exponerla a la luz directa del sol.

Evita sobre todo las corrientes aire y los cambios de temperatura.

Riego

El agua mejor para las Bromeliáceas es la dulce: si no dispone de agua dulce como la de lluvia, usa agua hervida y enfriada. Puedes suavizar el agua del grifo echando unas gotas de vinagre por cada medio litro de agua.

Con las Bromeliáceas Epífitas el riego se efectúa llenando la copa de la roseta. Contrólala regularmente en verano para que este siempre llena y cambia el agua completamente una vez al mes.

Para ello invierte la planta entera hasta que caiga el agua. Añade cada dos meses un fertilizante líquido al agua de riego. Si la planta está en una maceta, mantén el compost ligeramente húmedo.

Con las Bromeliáceas terrestres como la piña y el Cryphanthus es mejor tenerlo bastante húmedo, pero no saturado. Rocía las hojas superiores regularmente en verano y de vez en cuando en invierno.

Si parecen pálidas, aplica un fertilizante foliar porque eso es un síntoma de que la planta no consigue extraer las sustancias nutritivas que necesita del ambiente circundante.

Como disponerlas

Dado que las Bromeliáceas no requieren tener raíces en la tierra, puedes ponerlas en toda clase de contenedores, por ejemplo, haciendo que se aferren a un trozo de corteza, de alcornoque o de madera.

También puedes ponerlas sobre una rama de una forma original y poner esta luego en un florero (conviene que la rama sea bastante gruesa de entre 5 y 10 cm, de diámetro).

Si quieres utilizar un soporte lígneo envuelve primero las raíces con un poco de musgo húmedo para evitar que se sequen y mueran.

Un modo original de preparar una bella composición de Bromeliáceas puede ser este: Elije una media docena de Epífitas, como la Tilladsia, la Guzmania o la Neoregelia.

Sácalas de sus macetas, envuélvelas en una mata de musgo de Esfagno y fíjalas a una rama gruesa cubierta de corteza atando las raíces con alambre plastificado.

Pon la rama en un recipiente poco hondo y fíjala con piedras y guijarros pegados entre sí, para que no caiga.

Con formas y colores que se complementen entre sí, una composición como esta constituye un adorno muy original en casa o en un invernadero. Recuerda que debes mantener húmedo el musgo rociándolo con agua periódicamente.

Puedes hacer que la planta crezca más rápidamente rociando la rama con leche.

La reproducción

Cada roseta de una Bromeliácea florece una sola vez y luego muere, aunque las brácteas permanezcan bellísimas durante meses.

En este período despuntan nuevos brotes en torno a la base de la planta. Cuando la roseta originaria se seque, córtala para que los nuevos brotes tengan espacio para crecer, de este modo tu planta seguirá viviendo mucho tiempo.

Con las Bromeliáceas terrestres para conservar la mejor forma para la planta, es preferible dejar un solo renuevo en la maceta y cortar los demás para crear otras plantas independientes.

Mientras viva, sin embargo, habrá que trasplantar el ejemplar cada año para que las raíces puedan crecer normalmente y para dejar espacio a los nuevos retoños que despunten: Una maceta de 25-30 cm, de diámetro bastará.

Usa un compost a base de turba mezclado con una cuarta parte de arena gruesa o perlita para mejorar el drenaje.

En cualquier caso, el compost no debe contener cal. Para tener nuevas plantas, corte las yemas lo más bajo posible, deje secar la superficie cortada, sumérgela en una solución de hormonas rizógenas y plántelas de una en una en macetas de 8-10 cm, de diámetro con un compost como el indicado.

Ten la maceta en un lugar a una temperatura máxima de 13°C.También puede tratar las Bromeliáceas Epífitas del mismo modo: Después de separar los nuevos brotes sujétalos, como a la planta madre, a trozos de corteza de madera.

Plantas para el alfeizar

Un alféizar adornado con plantas es una especie de imán que atrae la mirada, y no hay mejor manera de dar la bienvenida a las visitas y de causar una buena impresión a quienes pasan frente a una casa, que un alféizar lleno de hermosas plantas de interior.

Necesitarás un adorno consistente si quieres que se vea bien desde el exterior, así que elije plantas de formas y colores bien definidos: Unas bulbosas en plena floración o un grupo de Geranios.

Lo sorprendente es que la gente no le saque más partido a lo que es una especie de microclima ideal para muchas variedades de plantas de interior. Demasiado a menudo, lo único que vemos son unas cuantas macetas sin ninguna gracia y una aburrida selección de plantas sin ningún proyecto de composición.

El Alféizar es uno de los lugares más apropiados para poner plantas de interior; es lógico con la cantidad de luz que suele haber en él. Si tienes una ventana con el antepecho ancho, entonces tu elección será más complicada porque la gama de opciones que está a tu disposición es enorme.

Una planta para cada ventana

El primer paso es catalogar las ventanas y elegir plantas que necesiten mucho sol o que prefieran un poco de sombra. Recuerda que las ventanas orientadas al norte reciben menos luz solar, especialmente en verano, y tendrás que poner plantas a las que no les guste mucho el sol, Hiedras o Aspidistras.

Con las ventanas orientadas al sur sucede todo lo contrario, el fuerte sol de mediodía durante los meses de verano puede incluso llegar a producir quemaduras en las plantas más tiernas, así que lo mejor es usar una persiana transparente.

En el antepecho bien soleado, un recipiente bajo y ancho puede convertirse en un jardín de Cactus Del Desierto, que aman mucho al sol. Y en el alféizar de una ventana orientada al sur, puede poner un geranio de olor como el Pelargonium “Mabel Grey”, cuyas hojas al ser tocadas desprenden un delicioso aroma a limón.

Las ventanas orientadas al este y al oeste son las que convienen a la mayoría de las plantas, aunque también hay que tener en cuenta las condiciones particulares de cada habitación.

En la ventana de un cuarto de baño, por ejemplo, es preferible poner plantas que amen la humedad, como Sedums, Ficus, Fittonias, Filodendros, Xcaladium, ciertas Orquídeas y Helechos o Trasdescantias.

Si tienes ventanas que den a un patio, puedes enmarcarlas con una hiedra trepadora. Pero si tienes cortinas, ten cuidado porque, por la noche, tus plantas pueden quedar atrapadas en una bolsa de aire frío. En las noches frías de invierno, es preferible que las entres.

¿Tradicional o moderna?

Las plantas sanas son el primer ingrediente: Sustituye periódicamente aquellas que no sean perfectas. Tanto si compra nuevas como si las cultivas tú mismo, esta es una buena norma a seguir.

Desde el punto de vista del diseño, elije plantas siguiendo un plan general y no te limites a mezclarlas sin ton ni son. Por ejemplo, en una habitación amueblada con un estilo tradicional, elije plantas tradicionales como Stephanotis, Clipileas, Beloperones o Peperomias.

También puedes optar por plantas de flor en maceta, como Ciclámenes, Begonias, Azaleas, Poinsetias y Violetas Africanas. Las plantas de alféizar un poco anticuadas como las Gloxinas, las prímulas, las kalanchoes, los Lirios del Valle, las Crestas de Gallo, los Colcus, las Achimenes (Planta Del Agua Caliente), las Fuchias y los Geranios dan un toque hogareño a las habitaciones de las casas de campo.

En las habitaciones de Estili muy moderno quedan mejor las plantas de formas espectaculares, Las más adecuadas en este sentido son las suculentas: Euphorbia, Jatropha Podagrica, Echevarria, Cotyledon Undulata, Pachyphytum Oviferm (Garrapiñada) o Lithops (piedras vivas).

También son muy apropiados cierto tipo de cactus, como los Ceohalocereus o ciertas plantas tropicales: Anthurium, Spathiphy, Hibicus Rosa-Sinensis, Syngonium, Maranta, Calathea, Fittonia, Crotón, Dieffenchia, Cycas Revoluta, Archmea y otras Bromeliáceas.

Cuando realices tus composiciones, trata de introducir cambios de nivel usando plantas de diferentes alturas o elevando algunas de ellas sobre pedestales. Y si el alféizar es lo bastante grande, cultiva plantas rastreras en cestos colgantes.

El toque final

Una manera muy espectacular de realzar un arreglo en un alféizar, siempre que haya espacio suficiente, es construir unos anaqueles. Los de cristal son ideales porque no bloquean los rayos del sol y porque las plantas dejan que la luz filtre hasta el interior.

Esta clase de arreglo con anaqueles es muy popular en Holanda, donde todos son muy aficionados a las plantas.

Todo el país es un derroche de flores, crecen en los campos, alegran las ventanas, se desbordan de las jardineras y de los jardines que hay por todas partes. Pero donde los holandeses realmente sobresalen es en esos grandes alféizares que parecen haber sido diseñados especialmente para poner plantas en ellos.

Incluso han prescindido de las cortinas, lo único que queda es una orla de encajes en la parte superior de la ventana: Por lo demás, las plantas han ocupado su lugar llenando el marco de la ventana con su follaje.

Una ventana lo suficientemente profunda puede incluso convertirse en una especie contenedor especial construyendo una especie de artesa a lo largo del antepecho y encerrando las plantas entre el cristal exterior y un cristal interior permanente.

En un espacio pequeño, los accesorios pueden marcar la diferencia, especialmente en el caso de la porcelana, que contrasta muy bien con el verde de las hojas. Los recipientes con dibujos de flores o de vivos colores no son tan adecuados: al poner unos juntos a otros, el resultado es algo abrumador.

Los recipientes lisos o de mimbre, los pintados con colores neutros y los de madera quedan mejor. También puedes incorporar diversos adornos; si los recipientes son lisos, puedes elegir diversas figuras lisas que contrasten en forma y tamaño con las macetas del arreglo a base de objetos de cerámica o cestos de mimbre.

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