Las Hiedras

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Familia: Araliáceas

Nombre común: Hiedra

Las Hiedras son unas trepadoras perennes muy decorativas y de rápido crecimiento. Las pocas especies que constituyen el género Hedera han producido innumerables variedades, con hojas de diferentes formas y dimensiones, desde minúsculos rombos a grandes láminas estrelladas con puntas alargadas. Incluso en su coloración varían del simple verde hasta sofisticados dibujos dorados o plateados, o de color amarillo crema o gris.

Sus plantas vigorosas cuyos tallos producen unas raíces aéreas que se adhieren sobre las superficies rugosas, permitiendo a la planta extenderse rápidamente por las paredes o sobre enrejados de madera.

Más modestamente se puede hacer crecer en casa sobre juncos y pequeños enrejados o bien dejándola crecer al lado de un fregadero o colgando de un cesto.

Si se prefiere una forma más compacta, tipo matorral, hay que pinzar regularmente los ápices vegetativos. Las hiedras son fáciles de cultivar, basta con garantizarles un ambiente luminoso, fresco y ventilado.

 

Técnica De Cultivo

Primavera y verano

La hiedra se trasplanta cada dos o tres años en macetas de 10-15 cm, con un buen compost. Los años en que no se lleva a cabo esta operación se renueva una capa de 4-5 cm, de la superficie del compost.

A comienzos de la primavera se procede a podar la planta; si tiende a alargarse o a expandirse demasiado se acorta a la mitad.

Se trata de una planta suficientemente resistente que tolera variaciones de temperatura. De todos modos, la afectan particularmente el calor y el ambiente seco. La temperatura ideal en verano ronda los 15-18°C, y si es más alta hay que aumentar la humedad. Conviene rociar las hojas dos veces por semana.

Si la planta no dispone de suficiente luz crece de modo irregular, con vacíos en el follaje: en ese caso hay que trasladarla a un lugar bien iluminado, especialmente las variedades jaspeadas. En verano hay que evitar la luz directa del sol.

Se riega con moderación, lo suficiente para mantener húmedo el compost y procurando no excederse.

Por lo que respecta a la alimentación, se suministra un fertilizante diluido en agua cada dos o tres semanas durante la estación vegetativa y con la mitad de la dosis que se aconseje en el envase.

Otoño e invierno

Las exigencias invernales no difieren mucho de las de la estación vegetativa. La planta puede estar expuesta a temperaturas muy bajas y sobrevive, incluso a menos de 7°C, si bien en tales condiciones su desarrollo es modesto.

Es aconsejable mantener la temperatura ambiente sobre los 10°C, y una cierta iluminación para no debilitar el desarrollo y la coloración de las hojas.

En invierno se riega poco especialmente si la temperatura es baja, pero sin dejar secar el compost. La planta debe estar en un ambiente bien ventilado, pero no seco y, si el local tiene calefacción se rocía la planta con agua.

Multiplicación

Las hiedras son fáciles de multiplicar, tanto por acodadura como por esquejes. En verano se extraen los esquejes de los extremos de los sarmientos, cortándolos a trozos de unos 10 cm, e inmediatamente por encima de un brote foliar. Se plantan en grupos de tres o cuatro en macetas de 8 cm, que contengan una mezcla a partes iguales de compost y arena fina. Lo mejor es utilizar un propagador o un semillero cubierto con una bolsa de plástico transparente, a una temperatura de 15-18° C, en un ambiente húmedo y con luz indirecta.

Las raíces deben aparecer al cabo de un par de semanas aproximadamente, tras lo cual se pueden trasplantar y regar moderadamente, añadiendo una vez al mes un fertilizante diluido en agua. Cuando las raíces asoman por los orificios de drenaje se trasladan las plantas individualmente a recipientes más grandes, con un buen compost.

También se pueden reproducir poniendo os esquejes en un vaso de agua a temperatura ambiente, dentro del cual echan raíces rápidamente si la luz que reciben es indirecta.

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